INFLACIÓN EN MÉXICO DEVORA PODER ADQUISITIVO

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Por: Redacción/ TEN/ Orbe

La inflación en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) registró un repunte significativo al situarse en el 4 % durante el pasado mes de marzo, lo que representa un incremento de seis décimas respecto al mes previo, impulsado fundamentalmente por el encarecimiento global de la energía.

Este fenómeno ha golpeado con especial dureza a México, que se posiciona como el quinto país con mayor inflación dentro del organismo al alcanzar una tasa del 4.6 %, solo por debajo de naciones como Turquía, Colombia e Islandia.

Para las familias mexicanas, este panorama agudiza una preocupación estructural latente: la insuficiencia de ingresos per cápita para subsanar necesidades elementales, ya que el aumento constante en los costos de servicios básicos y bienes de consumo directo merma la capacidad adquisitiva en un contexto donde el ingreso promedio difícilmente logra seguir el ritmo de la escalada de precios.

A nivel global, el fenómeno fue generalizado, pues 33 de los 37 países con datos disponibles reportaron incrementos en sus índices. Mientras la inflación de los alimentos mostró un descenso en dos tercios de las naciones miembros, la energía se convirtió en el principal motor inflacionario al alcanzar un nivel del 8.1 %, su punto más alto desde principios de 2023.

En las economías del G7, el repunte fue aún más drástico, saltando del 2.1 % al 2.8 % en promedio, con Estados Unidos liderando la aceleración energética al registrar un alza del 12.5 % en ese sector específico, lo que empujó su inflación general al 3.3 %.

En contraste, países como Japón e Italia lograron contener parcialmente el impacto gracias a la vigencia de subsidios públicos que mantuvieron sus costos energéticos en terreno negativo. En la zona euro, la tendencia alcista llevó el Índice de Precios de Consumo Armonizado al 2.6 %, su nivel más elevado desde mediados de 2024.

España, por su parte, se ubicó en el duodécimo puesto con una tasa del 3.4 %, manteniéndose por debajo de la media de la OCDE pero reflejando la misma presión por los costos energéticos, que en la región pasaron al 5.1 %.

A pesar de que la inflación subyacente —aquella que excluye alimentos y energía— se ha mantenido globalmente estable, el costo de la vida sigue representando un desafío crítico, especialmente en países como México, donde el diferencial entre la inflación acumulada y el ingreso real continúa ensanchando la brecha de vulnerabilidad económica para millones de ciudadanos.