Por: Redacción/ TEN/ Cultural
Proyectos culturales independientes que recuperan la esencia de la tradición social en la región, no solamente demuestran el talento sino la calidad, ejemplo de ello es Rancho Orquesta, una agrupación de catorce integrantes que, bajo el mecenazgo y dirección de Rodrigo Ibarra Michel, que no solo busca el rescate de partituras olvidadas, sino que reivindica el derecho ciudadano a la cultura gratuita y de calidad en entornos de alto valor patrimonial, tal y como quedó manifestado en la Iglesia de San José de Gracia la noche de este miércoles, en donde los presentes disfrutaron de temas musicales antiguos, pero contemporáneos, de compositores como Miguel Lerdo de Tejada, Macedonio Alcalá, José Herrera y otros más.
El proyecto, que integra a músicos profesionales de la orquesta filarmónica, se distingue por una formación ecléctica de cuerdas y alientos que profesionaliza el sonido de las antiguas reuniones musicales de los ranchos. La formación, compuesta por catorce elementos, destaca por una estructura ecléctica que amalgama la fuerza de los metales con la sutileza de las cuerdas. La presencia de cinco integrantes de la Orquesta Filarmónica de Jalisco garantiza un nivel de ejecución de excelencia.
Esta propuesta artística ha encontrado su mejor resonancia en los recintos religiosos del Paseo Fray Antonio Alcalde, donde la acústica natural prescinde de amplificaciones artificiales, permitiendo que el público conecte con un repertorio de valses y pasos dobles seleccionados meticulosamente para armonizar con la solemnidad del entorno.
Desde una perspectiva de política cultural, la existencia de Rancho Orquesta refuerza conceptos clave como el «derecho a la ciudad» y el patrimonio social. En la historia local este esfuerzo, sostenido de manera independiente, contrasta con las ofertas de entretenimiento masivo y comercial, imponiendo la calidad interpretativa como un bien público que debe ser protegido de negociaciones opacas o intereses particulares.
El objetivo es claro, devolver el polígono del centro histórico a los ciudadanos a través de experiencias estéticas que fomenten la tolerancia y el respeto.
Dentro de la estructura de la orquesta, destaca un componente simbólico de vanguardia, la presencia de una mujer, Fabiola, al frente del guitarrón.
En un ámbito tradicionalmente dominado por hombres, ella asume el fundamento rítmico y armónico del conjunto, demostrando que la tradición puede evolucionar sin perder su raíz.
Con presentaciones programadas para junio en el Centro Cultural González Gallo de Chapala y una proyección hacia festivales nacionales, la agrupación también se ha adaptado a la era digital, manteniendo presencia en plataformas como Spotify y YouTube.
A decir del Presbítero e historiador local Tomás de Hijar Ornelas, este esquema de conciertos gratuitos, pretende extenderse a los diez templos que integran el Paseo Alcalde los primeros sábados de cada mes, se perfila como un modelo de gestión cultural que prioriza el acceso universal.
Esta iniciativa no solo rescata la música que ha caído en desuso, sino que utiliza el arte como un eje de articulación social para recuperar la paz y el sentido de comunidad en los espacios más emblemáticos de la ciudad.
