LOS FIELES PODRÁN REGRESAR A LOS TEMPLOS Y PARTICIPAR EN LAS CELEBRACIONES DE LA MISA, DISPONE EL CARDENAL ROBLES ORTEGA

A partir del sábado 13 de febrero los fieles católicos podrán participar en la celebración de la Santa Misa, así lo ha dispuesto el Cardenal de Guadalajara, José Francisco Robles Ortega.

Por José Manuel Ramírez

En la circular 26/2021, se da a conocer por parte del Arzobispado de Guadalajara, que a partir del sábado 13 de febrero de 2021, cumplido el plazo establecido por las autoridades sanitarias, los fieles católicos de la Arquidiócesis de Guadalajara, puedan acceder a las celebraciones y sacramentos en las diversas iglesias parroquiales y demás templos de esta Iglesia Local, así lo dispuso el Cardenal de Guadalajara, José Francisco Robles Ortega.

Adelanta que esta disposición debe ser asumida con responsabilidad, ya que las condiciones actuales de ninguna manera permiten bajar la guardia en el cuidado y la observancia de los medios de prevención.

En el documento, el Cardenal Robles Ortega, argumenta que “la regularización del culto permite, además del sostenimiento de la esperanza de los fieles de salir de esta pandemia, el poder acompañar y sostener las medidas de cuidado, vacunación y solidaridad indispensables para el encuentro con el bienestar y la paz, sin haber disminuido la fe.”.

El aforo en la participación de los fieles será en un 50 por ciento de la capacidad del templo, como era antes de la última restricción y seguirán las medidas de higiene como los son el filtro sanitario al ingreso del templo, uso obligatorio de cubre bocas para quienes asistan, la aplicación de gel antibacterial, la toma de temperatura a las personas y la sanitización del lugar antes y después de cada celebración.

El Cardenal recordó que la Arquidiócesis de Guadalajara ha seguido de cerca y puntualmente las indicaciones emanadas de la mesa de salud para toda la sociedad, a fin de colaborar en la protección de la población del Estado de Jalisco, pero hizo suya la preocupación del Papa Francisco quien hace un llamado a no pasar por alto que la dimensión religiosa constituye un aspecto fundamental de la personalidad humana y de la sociedad, que no puede ser cancelado, y que, aun cuando se está buscando proteger vidas humanas de la difusión del virus, la dimensión espiritual y moral de la persona no se puede considerar como secundaria respecto a la salud física.

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